Gino Rubert + Lydia Delgado

Autorretrato

La propietaria de este rostro sonriente, una mujer de un pueblo mexicano quizás retratada en el día de su boda, se ha transformado por arte de la magia de Gino Rubert y Lydia Delgado en una convincente pintora. El más joven de los artistas de esta serie de catalanes universales compra en los mercadillos de México, Cuba o Turquía el espíritu de personajes anónimos, fotografías de figuras en blanco y negro, a los que él da una nueva vida con su pintura. El resultado son verdaderos relatos de historias no contadas, intuidas en colores, imágenes figurativas y surrealistas que al contemplarlas tocan el alma.

Lydia Delgado también juega a fusionar pasado y fantasía rebuscando en los arcones de Hitchcock las prendas que vistieran las elegantes damas de sus películas, aportándoles su estilo personal y moderno. Por eso visitan su recóndita tienda una elite de mujeres urbanas, profesionales triunfadoras, que gustan cubrirse el cuerpo de líneas bellas, puras y limpias para mostrar su feminidad.

Los bocetos de caras chinas adornadas con flores y alhajas que firma la diseñadora barcelonesa han invadido de personalidad la joven retratista del cuadro que mira segura y risueña a quien la contempla.