Lluís Lleó + Montserrat Caballé

Voz

Montserrat Caballé viaja por el mundo con sus acuarelas bajo el brazo: “pinto el paisaje que veo desde la ventana del hotel”. Pese a su dilatada experiencia con el pincel se asustó del encuentro con Lluís Lleó al ver en catálogos la “modernidad” de la obra del joven pintor. Ignoraba, sin embargo, que este barcelonés se ha convertido en un embajador del románico catalán en Nueva York y que, para la ocasión, propone dejar impregnada su bellísima voz en un pentagrama.

En el centro del Salón de los Espejos del Gran Teatre del Liceu aguardaba la caricia del pincel una pieza tridimensional rectangular ya trabajada por uno de sus lados. “Me ha parecido que Montserrat Caballé, que con su voz expande el nombre de Cataluña al mundo entero, debía participar en una obra genuinamente catalana: un fresco elaborado con la técnica mediterránea del románico”. La diva dibuja un perfil de rostro humano –ríe traviesa al colorearlo de negro con el cabello azul– que canta a la libertad. Y entonces, la soberbia voz de Caballé se expande por la sala interpretando la partitura dibujada, un inédito “Cant a la llibertat”.

Antes de firmar este canto a la celebración de la voz humana en un saliente, Caballé escribe el nombre del cuadro, Veu, transformando espontáneamente una letra en senyera. Ahora sí, voz y Cataluña envuelven ya la escultura.

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