Xavier Corberó + Jordi Pujol

Proyección Mediterránea

Confiesa, el hombre que ha contribuido a construir la Cataluña que asoma al siglo XXI, su absoluta falta de talento para las artes plásticas, con el fin de evitar excesivas expectativas. Apenas inquieta esta advertencia a Xavier Corberó, escultor de ingenio y verbo rápido, además de contestatario, defensor de la conciencia cívica –como ha demostrado en el casco antiguo de Esplugues de Llobregat– y autor del monumento de basalto y mármol que honra al anterior president de la Generalitat, Josep Tarradellas.

Así, arremangado ya, el estadista empieza trabajando con la paleta extendiendo pintura blanca sobre la tela en un ejercicio de aunar sensibilidades, de modo firme y constante, negociando con los matices y no dejándose tentar por otros colores que no fueran los de la paz, la convivencia y la cohesión social pues nunca sus convicciones le llevaron a bordear el lienzo constitucional.

Después, con sumo cuidado y con gran precisión aborda la incisión de cuatro barras en el borde la tela. Surcos de progreso y bienestar económico, hendiduras de cultura y lengua catalana, de proyección internacional… como la huella de veintidós años de entrega a Cataluña.

El efecto final de la pintura resulta muy elocuente: bajo un cielo azul, sereno y alejado, aparece en la base de un gran espacio blanco una poderosa presencia, pequeñísima pero digna y perseverante en demostrar su voluntad de existir en el mundo. Corberó titula el cuadro: “Projecció Mediterrània”.